Domingo 31 de mayo

Extender el cuidado de Dios

… Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria… (v. 3).


La escritura de hoy: 2 Reyes 5:1-3, 9-11, 13-14 Karen Huang  escribe:

Cuando era adolescente, tenía una relación tensa con Lisa, una compañera de la iglesia, así que me desanimé al saber que compartiríamos la habitación en el campamento de verano. Pero la semana transcurrió sin problemas.

El evento más esperado era la fogata el último día. Esa noche, tuve fiebre. Me acosté temprano, pero podía escuchar la música y las risas. Una hora después, Lisa me sorprendió: me estaba tomando la temperatura. «No voy a ir a la fogata —dijo—. Estás enferma. Me quedo contigo». Podría haberse despreocupado, pero decidió cuidarme, lo cual me levantó el ánimo.

En la historia de Naamán, vemos otro ejemplo de alguien que mostró interés. El comandante del ejército sirio tenía una sirvienta israelita a la que habían llevado cautiva, y ahora «servía a la mujer de Naamán» (2 Reyes 5:2). Separada de su familia y obligada a servir, la joven podría haber decidido no ayudar a su amo, enfermo de lepra. Pero su fe la movió a ayudar: «Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría» (v. 3). Y Dios, de hecho, usó al profeta Eliseo para sanar a Naamán (vv. 8-14).

Lisa y la joven israelita decidieron ayudar, y Dios obró a través de ellas. Pidamos a Dios que nos muestre a quién podemos extender su cuidado y nos dé sabiduría para hacerlo.

Reflexiona y ora

¿Por qué rechazarías la ayuda de alguien? ¿Cómo ayudar a otros puede permitirles ver que Dios se interesa por ellos?

Dios, utilízame para ayudar a otros.

Lunes 1 de junio

Dar con generosidad

… todo el diezmo […]. Dáselo a […] los extranjeros […], a los huérfanos y a las viudas […], para que coman y se sacien… (vv. 28- 29 ntv).


La escritura de hoy: Deuteronomio 14:23-29 Amy Boucher Pye  escribe:

Cuando Oswald y Biddy Chambers dirigieron un instituto bíblico en Londres entre 1911 y 1915, mantuvieron su principio de vida de no rechazar a los necesitados. Algunos londinenses se horrorizaron ante esa práctica, pensando que se aprovecharían del instituto. En respuesta y sin invitar a otros a seguir su ejemplo, Oswald señaló: «Mi responsabilidad es dar. Dios se encargará de quien pida».

La pareja seguía el ejemplo de nuestro generoso Creador. En sus instrucciones a Moisés, Dios estableció formas bondadosas para que su pueblo viviera y sirviera a los demás, como compartir sus alimentos y posesiones. Moisés les dijo que, cada tres años, debían llevar «todo el diezmo» para que «coman y se sacien» los levitas, los extranjeros, los huérfanos y las viudas (Deuteronomio 14:28-29). Mediante la generosidad de su pueblo, Dios cuida a los vulnerables.

La confianza de los Chambers en Dios era tan profunda que daban voluntariamente y sin cuestionamientos. Habían aprendido a «temer al Señor […] todos los días» (v. 23) y a recibir su bendición «en toda obra que [sus] manos hicieren» (v. 29).

Nosotros también podemos dar con generosidad, confiando en Dios para recibir sabiduría y discernimiento para proveer para los extranjeros, los huérfanos y las viudas.

Reflexiona y ora

¿Qué piensas sobre dar y cómo lo practicas? ¿Cómo ha provisto Dios para tus necesidades físicas, emocionales y espirituales?

Dios, gracias por ser la fuente de todo lo bueno.

Martes 2 de junio

Nuestra parte y la parte de Dios

… Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad (2:13).


La escritura de hoy: Filipenses 2:12-13; 3:12-16 Leslie Koh  escribe:

En Singapur, el gobierno alienta a la gente a apoyar buenas causas mediante la igualación de donaciones. «Complementa» las donaciones a organizaciones benéficas contribuyendo con una cantidad igual o mayor. Al multiplicar las contribuciones, espera incentivar a las personas a participar más en dádivas de caridad.

Este enfoque combinado me recuerda cómo los creyentes en Jesús son llamados a imitar los estándares de santidad de Dios como discípulos. En su carta a los filipenses, Pablo los exhorta a ocuparse en su salvación (2:12) y a «[proseguir] a la meta» (3:12, 14). Y al mismo tiempo, enfatiza: «Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (2:13).

Los creyentes en Jesús no son justificados ante Dios por las buenas obras, pero sí existe una idea de complementación en nuestro crecimiento espiritual. Tras habernos salvado por gracia, Dios nos llama a ser santos —apartados para Él—, y nosotros respondemos con sinceridad y gratitud. Obedecerle y agradarle requiere corazón y esfuerzo de nuestra parte, pero no lo hacemos con la fuerza humana, sino que Él nos ayuda. Nos muestra cuando nos equivocamos (Filipenses 3:15), nos da fuerza para resistir la tentación (1 Corintios 10:13) y nos capacita para hacer lo correcto ante sus ojos (Efesios 2:10).

Reflexiona y ora

¿Qué te dificulta más ser fiel a Dios y agradarle? ¿Cómo puedes depender más de la fortaleza del Espíritu Santo?

Dios, ayúdame a ser santo y fiel.

Miércoles 3 de junio

El poder de la música

… David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio… (v. 23).


La escritura de hoy: 1 Samuel 16:14-23 Winn Collier  escribe:

El 21 de noviembre de 1915, la esperanza de Sir Ernest Shackleton y los tripulantes del Endurance se hundió junto con el barco en las oscuras profundidades bajo el hielo antártico. Quedaron varados a miles de kilómetros de casa. Más tarde, la tripulación comentó varias cosas que ayudaron a su supervivencia, incluido un banjo Windsor de más de cinco kilos de peso. Al emprender su ardua travesía, Leonard Hussey (el meteorólogo de la expedición) fue el único autorizado a llevar más de un kilo de pertenencias. «Es medicina mental vital —le dijo Shackleton a Hussey— y la vamos a necesitar». Los diarios de la tripulación explicaban el poder de aquella música. «El banjo […] alimenta el cerebro», escribió un marinero.

La Biblia presenta la música como uno de los inmensos regalos de Dios, una forma en que su sanidad y consuelo entran en el corazón humano. En la trágica historia del rey Saúl, vemos cómo fue oprimido por un «espíritu malo» (1 Samuel 16:14). ¿Y qué creyeron sus sirvientes que el rey necesitaba para encontrar alivio? Música. Entonces, buscaron al joven David, y este «tomaba el arpa y tocaba […]; y Saúl sentía alivio» (v. 23).

La música ofrece más que simple entretenimiento. Puede traer alegría, renovar la esperanza y consolar almas cansadas. Es, en verdad, uno de los poderosos regalos de Dios.

Reflexiona y ora

¿Cómo te ha alentado la música? ¿Cómo ha profundizado tu relación con Dios?

¡Dios, gracias por la música!

Jueves 4 de junio

Libertad en el amor de Dios

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1:9).


La escritura de hoy: 1 Juan 1:5-9; 2:7-10 Monica La Rose  escribe:

¿Alguna vez escuchaste la expresión «albatros alrededor del cuello», una frase referente a una carga agobiante? Alude al famoso poema de Samuel Coleridge, La balada del viejo marinero. Un marinero mata un albatros inofensivo y amistoso. La tripulación cree que ese acto cruel maldice su travesía y lo obliga a cargar el ave muerta en el cuello como castigo.

¿Tienes remordimientos que se sienten como un peso alrededor del cuello? Todos tenemos momentos que haríamos cualquier cosa por borrar. Puede parecer que estamos condenados a cargar con la culpa y el remordimiento para siempre.

Sin embargo, la gracia de Dios puede liberar nuestros corazones incluso del remordimiento más doloroso. Todos hemos pecado (1 Juan 1:8, 10), pero cuando le confesamos sinceramente nuestras cargas a Dios, se nos promete que Él «[perdonará] nuestros pecados, y [nos limpiará] de toda maldad» (v. 9). A medida que su gracia nos inunda, su luz y amor pueden fluir a través de nosotros (2:10), liberándonos para amar a quienes nos rodean (3:14).

En el poema de Coleridge, el marinero atormentado también experimenta finalmente esta gracia. Cuando el amor por la creación de Dios llena su corazón y lo impulsa a orar, el albatros cae de su cuello, desapareciendo para siempre «como […] plomo en el mar».

Reflexiona y ora

¿Qué puede sentirse como un «albatros» alrededor de tu cuello? ¿Qué significa para ti aceptar la gracia de Dios para quitar tu culpa?

Dios, ayúdame a encontrar libertad en tu amor.

Viernes 5 de junio

Correr hacia Dios en oración

Entonces oró Jonás al Señor su Dios desde el vientre del pez (v. 1).


La escritura de hoy: Jonás 2:1-10 Nancy Gavilanes  escribe:

En un momento, Adrián Simancas iba en un kayak junto a su padre en el Estrecho de Magallanes, en Chile. Al siguiente, al joven lo embocó una ballena jorobada. «Pensé que estaba muerto», contó Adrián a un medio de comunicación. Segundos después, la ballena lo soltó en las aguas heladas. Su chaleco salvavidas lo hizo flotar y su padre lo ayudó a ponerse a salvo.

El profeta del Antiguo Testamento, Jonás, también se encontró con una gran criatura marina. Jonás rehusó obedecer la orden de Dios de ir y predicar arrepentimiento a los enemigos de los israelitas, los ninivitas, y se embarcó en dirección opuesta. Cuando el barco quedó atrapado en una tormenta, Jonás convenció a la tripulación de que lo arrojara al mar (Jonás 1:11-12, 15). «Pero el Señor tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches» (v. 17). Jonás pasó de huir de Dios a clamar a Él: «oró Jonás al Señor […] desde el vientre del pez» (2:1). Dios lo escuchó y lo rescató (v. 10). Luego, Jonás predicó a los ninivitas y estos se arrepintieron (3:8-10).

Si Dios oyó el clamor de Jonás desde el interior de un gran pez, también puede oírnos y rescatarnos dondequiera que estemos. En lugar de huir, corramos hacia Él y clamemos en oración, sabiendo que responderá.

Reflexiona y ora

¿Por qué a veces corres para alejarte de Dios? ¿Cómo puedes correr hacia Él hoy?

Dios, gracias por ofrecer rescatarme.

Sábado 6 de junio

Delicados pasteles y la provisión de Dios

El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar… (vv. 1-2).


La escritura de hoy: Salmo 23:1-6 Elisa Morgan  escribe:

Estaba acostando a mi nieto durante una fiesta de pijamas. Cuando el marcador de su Biblia se abrió en el Salmo 23, protestó: «Este ya lo leímos». Le sugerí que tal vez podríamos aprender algo nuevo, entonces leyó en voz alta: «El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pasteles me hará descansar». ¡¿Delicados pasteles?! Le expliqué que la palabra era pastos, no pasteles. Horas antes, él había estado en una panadería, eligiendo dulces. Su interpretación cobró sentido: para él, una panadería representaba un lugar de descanso y regocijo.

El Salmo 23 puede resultarnos tan familiar que pasamos por alto su profundo contenido. David, que conocía bien el oficio de pastor, describe la provisión de Dios a lo largo de una vida, con momentos tanto idílicos (vv. 5-6) como desafiantes (v. 4). Señala que nuestro buen Dios nos guía a lugares donde podemos ser renovados y prepararnos para lo que vendrá: somos sus ovejas (v. 1).

La interpretación inocente de mi nieto me abrió los ojos a los «delicados pastos» que Dios me ofrece cada día: lugares de descanso y regocijo donde Él me restaura. Un atardecer dorado; un campo verde; un rincón silencioso; una panadería con pasteles… ¡Cuánto me alegro de que volviéramos a leer el Salmo 23!

Reflexiona y ora

¿Qué situación de «delicados pastos» has experimentado inesperadamente? ¿Cómo te invita el Salmo 23 a disfrutar de la provisión de la presencia de Dios?

Dios, quiero disfrutar de tu presencia.

Domingo 7 de junio

Recordar quiénes somos

Respondió Rut: […] dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios (v. 16).


La escritura de hoy: Rut 1:11-18 Marvin Williams  escribe:

Un empleado de un restaurante encontró a un hombre inconsciente junto a un contenedor de basura. Quemado por el sol, con picaduras de hormigas y signos de traumatismo, no recordaba quién era. Más tarde, se autodenominó «Benjamin Kyle», y vivió en un limbo durante más de una década. No podía trabajar, recibir beneficios ni recuperar su pasado. Su sanación comenzó cuando un grupo de desconocidos lo ayudó a redescubrir su identidad mediante pruebas genéticas e investigación. «Tengo una historia —dijo—. No soy simplemente un extraño que apareció de la nada».

La historia de Rut en la Biblia también puede considerarse una pertenencia redescubierta. Tras perder a su esposo y dejar su tierra natal, decidió unirse a su suegra Noemí y a su pueblo. Dijo: «dondequiera que tú fueres, iré yo […]. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios» (Rut 1:16). Rut vinculó su identidad y destino al de Noemí y su gente, en vida y en muerte. Estaba «resuelta a ir con ella» (v. 18); y así, entró en la historia redentora de Dios y se la recuerda para siempre como parte del linaje de Cristo (4:18-22; Mateo 1:3-5).

Cuando el dolor de la vida nos deja desorientados, Dios suele usar a otros creyentes en Jesús para reconectarnos con nuestra identidad más auténtica. En Él, somos amados y conocidos.

Reflexiona y ora

¿A quién está utilizando Dios para recordarte quién eres? ¿Qué significa ser conocido por Él?

Dios, que recuerde quién soy en ti.